| HISTORIA
Desde que los Españoles
arribaron al Istmo por primera vez en el año 1501, Panamá siempre
ha sido una ruta natural para el tránsito de mercancías y personas
que disponen cruzar de un océano a otro. Ya
desde los años 1520 la Corona Española consideraba la posibilidad
de construir un Canal a través del Istmo, pero la idea fue posteriormente
abandonada. En el siglo XIX, los Estados Unidos también vislumbró
la oportunidad de unir los dos océanos, pero a través de un ferrocarril
en vez de un canal. En
1832, el Congreso de los Estados Unidos envió al Coronel Charles Biddle
a Panamá a negociar una concesión para la construcción de
una vía férrea. También inspeccionó el país
para determinar la mejor ruta. Biddle murió poco después, pero el
interés en el proyecto continuó. En
1848 se le otorgó un charter a la empresa Pacific Mail Steamship Company
para distribuir correo entre los Estados Unidos y Panamá. Los socios fueron
William H. Aspinwall, su tío, Gardiner Green Howland, Henry Chauncey, y
Edwin Bartlett. Tres naves a vapor de madera fueron construidas, California, Oregon
y Panama. Entregarían correo entre Nueva York, Panamá y San Francisco,
pero el descubrimiento de oro en California en Enero de 1848 desvió la
atención de Aspinwall de la entrega de correo. Buscadores
de oro escogieron la ruta a través de Panamá en vez del difícil
recorrido a través de la planicie, desierto y montañas, infestado
de Indios incivilizados. Aspinwall inmediatamente
envió a John L. Stevens a Colombia, la cual controlaba Panamá, a
negociar una concesión para el Ferrocarril de Panamá. La compañía
tendría el derecho a excavar un canal o construir una carretera o ferrocarril
a través de Panamá. La concesión era exclusiva por una duración
de 49 años. Le fueron otorgados 250,000 acres de terreno, y otras propiedades
estatales podrían utilizarse sin costo adicional. El
Ferrocarril de Panamá fue incorporado en Nueva York el 7 de Abril de 1849.
En Enero de 1849 había contratado al Coronel George W. Hughes para realizar
una evaluación de la localidad. Este no era un área ideal para construir
un ferrocarril. De Junio a Diciembre existían torrenciales lluvias que
duraban hasta 3 días seguidos. El istmo estaba cubierto de una densa y
calurosa jungla, y no había madera duradera para utilizarse en la construcción
de un ferrocarril. Los nativos no estaban acostumbrados a trabajos extenuantes
y no eran confiables. Mano de obra, materiales y provisiones tendrían que
ser importadas desde miles de millas. El
Comité Ejecutivo de la empresa se reunió por primera vez el 9 de
julio de 1849 para solicitar licitaciones. El contrato de construcción
fue otorgado el 12 de octubre a una compañía encabezada por George
M. Totten y John G. Trautwine. Trautwine
envió una orden a Nueva Orleáns para que le construyeran una pequeña
barraca de cedro espino y se la enviara a Panamá. Esta fue la primera estructura
permanente en lo que se convirtió el poblado de Aspinwall (luego Colón).
Otras barracas pronto fueron levantadas para los trabajadores. La
Isla Manzanillo fue despejada y se hizo un relleno sobre el nivel del mar. Comerciantes
llegaron, alquilaron terreno y construyeron almacenes, casas de juego, cantinas
una ciudad común. Muelles fueron construidos para recibir a los
barcos transportando suministros, materiales y maquinarias. En
Agosto de 1850 la construcción inició sobre tierra firme alrededor
de Cerro Mono, luego llamado Monte Esperanza. Luchando a través de cuatro
millas de pantano, los hombres llegaron al Río Chagres y el pueblo indígena
de Gatún. A finales de 1850, equipo de movimiento de tierra arribó
al Istmo. Los primeros rieles
fueron del tipo U invertida. Estos rieles fueron utilizados por primera
vez en 1835 y fueron llamados rieles de puente. Pesaban 40 libras
por yarda. Para
el 1 de Octubre de 1851 se habían completado ocho millas de vía
férrea a un costo de más de 1 millón de dólares. Las
expectativas de adquirir ganancias rápidas se esfumaron y el valor de las
acciones del Ferrocarril de Panamá comenzaron a bajar súbitamente.
La fiebre de oro de California ya tenía 2 años de haber iniciado,
pero los viajeros continuaban haciendo su frenética travesía hacia
el Oeste. En Diciembre de 1851, dos botes arribaron a la desembocadura del río
con mil pasajeros. De pronto quedaron sorprendidos al escuchar el silbido de un
tren. Los viajeros se apresuraron a la oficina del ferrocarril. George Totten
les informó que solo había siete millas de vía instaladas,
pero las personas insistieron que querían viajar en el tren de todos modos. Llevar
a mil hombres alborotados en un viaje de siete millas ciertamente retrasaría
los trabajos de construcción y causaría una reprimenda de los oficiales
en Nueva York. Para desanimar al grupo, le cotizó un peaje de 50 centésimos
por milla y tres dólares por cada 100 libras de equipaje. Los cargos excesivos
fueron ávidamente aceptados. Totten recolectó casi $7,000! Con esto
el Ferrocarril de Panamá estaba en el negocio de transporte de pasajeros.
Sus acciones depreciadas en Wall Street comenzaron a subir de valor rápidamente.
El ferrocarril vendió lo equivalente a $4 millones y la construcción
continuó viento en popa. La
población de la Isla de Manzanillo crecía consistentemente. Para
conmemorar el nombre de uno de los fundadores de la vía, el lugar fue bautizado
Aspinwall. El gobierno de Colombia rechazó el nombre Aspinwall. Debía
llevar el nombre de Cristóbal Colón, quien originalmente descubrió
el lugar. Debería conocerse como Colón. Hubo una gran resistencia
y la controversia continuó por 38 años. Finalmente, el departamento
de Correos de Colombia se rehusó a entregar correspondencia dirigida a
Aspinwall. Desde 1890 el poblado es conocido como Colón. En Mayo de 1852
los rieles llegaban hasta Frijoles, 18 millas desde Aspinwall y para el 6 de julio,
los rieles llegaban a Barbacoas donde se necesitaba cruzar el Río Chagres.
El puente de hierro a través del Río Chagres fue completado y a
las 11:00 a.m. del 26 de noviembre el primer tren (una locomotora y nueve vagones
de pasajeros y carga) cruzaron el mismo. En
Enero de 1854 la excavación inició en la cima de la Cordillera,
donde el corte era de 40 pies de largo. Tomó varios meses excavar el corte.
Viajeros al llegar hasta el final de la vía quedaron sorprendidos
en vez de una jungla salvaje, encontraron el poblado de Culebra con aproximadamente
2,000 habitantes. Tres
millas pasada la cúspide, los rieles entraron al hermoso y elevado valle
conocido como Paraíso. Era un lugar de belleza tropical. La nivelación
fue completada en Noviembre de 1854. Temprano
en la mañana del 27 de enero de 1855, las dos brigadas de construcción
podían visualizarse una a otra. Calló la noche. Grandes linternas
con aceite de ballena rancio iluminaban el área. Las brigadas se encontraron
y conversaron, el ambiente cargado de anticipación y entusiasmo. El último
riel fue colocado en su lugar sobre traviesas de pino. El último clavo
se sujetó en posición. George Totten se paró en medio de
la fuerte lluvia con un mazo de 9 libras. Dio un martillazo y el clavo se hundió
en la traviesa con un porrazo. El
Domingo 28 de Enero de 1855 un tren transitó del Océano Atlántico
al Océano Pacífico por primera vez. El
Ferrocarril de Panamá estaba funcionando. Consistía de una vía
sencilla de 47 millas de largo con una máxima inclinación de un
poco más de 1% por cuatro millas aproximándose a la cima de la Cordillera.
Rieles fueron puestos sobre traviesas de madera de pino, las cuales se desintegraron
rápidamente con el calor húmedo tropical. Para remediarlo, traviesas
de lignum vitae fueron importadas de Cartagena, Nueva Granada. La madera era tan
densa y dura que orificios eran taladrados antes de que los clavos pudiesen ser
incrustados. Vías
de paso fueron colocadas en Matachín, Gatún, Barbacoas y en la cúspide.
Había cuatro vías de patio en Aspinwall y tres en la Ciudad de Panamá.
Una casa redonda, taller de mecánica, taller de reparación de vagones
y taller de herrería fueron ubicados en Aspinwall. Estaciones fueron instaladas
aproximadamente cada cuatro millas con casas de fletes, depósitos y viviendas
para los empleados. Había seis
locomotoras pesadas y otras cuatro más livianas. Equipo rodante incluía
22 vagones de pasajeros con una capacidad de 60 personas cada uno, al igual que
51 vagones de carga y 72 vagones planos. Madera era amontonada en intervalos a
lo largo de la vía a razón de $3.00 el cordel para usarse como combustible
para las locomotoras. Para
cuando el ferrocarril inició operaciones había costado $6,564,552.95.
Las tarifas para pasajeros de primera clase eran de $25, niños menores
de 12 años $6.25; pasajeros de segunda clase pagaban $10; equipaje personal
10 centésimos la libra, correo 22 centésimos la libra; carbón
era $5/tonelada; carga de primera clase en cajas o valijas era 50 centésimos
el pie cúbico. Todos los cargos de flete eran pagados en oro. El
Ferrocarril de Panamá era una inversión muy lucrativa. Entre 1855
y 1867 hubo mas de $700 millones en oro transportados en el ferrocarril sin que
un solo dólar se extraviara. Un
nuevo contrato fue negociado entre el Ferrocarril y el gobierno de Colombia el
30 de Enero de 1875. El ferrocarril le pagaría $1 millón en oro
más $250,000 al año por la duración del contrato (99 años).
El ferrocarril extendería la vía hacia la Bahía de Panamá
de modo que buques de mayor calado pudiesen llegar a sus muelles. Correo, oficiales
y tropas Colombianas eran transportadas gratuitamente. La
culminación del ferrocarril transcontinental en los Estados Unidos (Central
Pacific Union Pacific) en Promontory, Utah el 10 de mayo de 1869 le dio
un giro a las fortunas del Ferrocarril de Panamá. Para
1877 el Ferrocarril de Panamá tenía ingresos de $1,284,000 y gastos
operativos de $998,000, dejando una ganancia de $286,000. Básicamente,
el ferrocarril estaba en bancarrota. En la bolsa de valores de Wall Street las
acciones se desplomaron de $369 por acción en 1874 a $52 en 1877. continuar
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